13 septiembre 2012


ILUSTRATOUR Valladolid 2011

ES QUE LA MAYORÍA DE LOS NIÑOS NO SON IMBÉCILES 
Óscar K




















En 2011 tuve la oportunidad de participar en un taller impartido por los daneses Óscar K y Dorte  Karrebaek, fueron días muy intensos que sirvieron para reflexionar sobre cómo nos expresamos, gráficamente y con textos, cuando nuestro cuento o Álbum ilustrado es para niños. Óskar nos hizo un gran regalo: despertó nuestro deseo de libertad para ilustrar, acercándonos más al artista que al ilustrador. 
Ha pasado un año y no olvido sus palabras, por ello quiero darle las gracias y compartir su intervención, íntegra,  en las jornadas de Ilustratour:

"Las pocas veces que he tenido la ocasión de ver niños recién nacidos siempre he pensado que, con sus arrugas, se parecen a ancianos y que los tengo delante, con toda su vida - breve o larga - atravesándome con su mirada. Estoy convencido de que los estamos infravalorando si los consideramos unos recipientes vacíos esperando a que se les llene. Es que existen. Y es un poco ridículo pensar que se vayan a convertir en algo. Es que ya son. Y están ocupadísimos descubriendo el mundo a su particular y maravillosa manera.
La idea de ver los niños como cuencos vacíos o becomings es una construcción evolutiva que emana del Racionalismo. Se basa en una interpretación pedagógica del clásico paradigma sobre la cultura, la de la formación, que en su versión original sostiene que los seres humanos somos tanto los sujetos como los objetos de nuestra propia educación. Adaptándonos a las condiciones que en cualquier momento nos brindan los tiempos cambiantes, seguiremos evolucionando toda la vida. La interpretación pedagógica añade que, dado que los niños, por pequeños, no pueden ser los sujetos, es deber moral de los adultos trabajar con ellos hasta que éstos sean capaces de relevarlos. Los adultos operarán como sujetos planificadores y los niños serán, pues, moldeables objetos receptores.
Esta forma de considerar al niño como alguien que se está creando, es una construcción de evolución que maneja, institucionaliza y reviste de calidad la visión adulta sobre los niños, la infancia y la cultura infantil como un proyecto conjunto de información, formación y desarrollo, cuya meta es producir las competencias cognitivas y de raciocinio de las que carece el niño.
A lo mejor va siendo hora de que nos interesemos por los proyectos propios de los niños para esos años que los adultos, mirando hacia atrás, denominamos la infancia. Interesar-nos por los niños como personas que existen, como seres que, bajo sus propias premisas, son activos, piensan, se forman culturalmente y actúan en el terreno social.
Es que, por regla general, los niños de hoy no se han vuelto, de repente, más imbéciles que los de otras generaciones anteriores. Sin embargo están obligados a vivir con más ruido del espíritu actual con sus inmensas maniobras de vicios e indulgencias en forma de desazonados entretenimientos y una inflexible realización personal dentro de la llamada cultura infantil. Yo no creo que a los niños de hoy les falten las ganas de leer libros, lo que les falta es el tiempo. Y notar que se les aprecia como personas íntegras aunque solo tengan 5 o 6 años. Si no son imbéciles ni tontos, son individuos cabales, cada uno con sus experiencias y con todos los sentidos abiertos.
Pasemos a “sus” libros, los libros con ilustraciones. 
No creo que la creación artística tenga como preocupación máxima el cómo y por quién será recibida. En la mayoría de los casos ni siquiera va dirigida a un público definido sino que surge per se. La responsabilidad del artista atañe sobre todo a la obra en sí, confiando en que, por su fuerza, ésta sea capaz de atraer la atención de otros.
Pero en el caso del libro ilustrado hay una suerte de suposición tácita, en cuanto a de que su formato sea extremo, grande o diminuto, y que tenga muchos colores. También se espera que sea de fácil lectura y de narrativa y estructura sencillas (así como edificantes siempre que sea posible). No tiene que ser muy gordo pero sí dirigirse, principalmente, a un público concreto (léase: los niños, especialmente los más pequeños). El libro ilustrado es para muchos casi sinónimo de la literatura infantil. 
Pero, ¿es esta necesariamente la esencia del libro ilustrado? ¿O son simplemente expectativas convencionales y prejuicios de artistas, editores, investigadores, comunicadores y críticos?
La sencillez del libro ilustrado podría indicar que es idealmente apto para los niños. Pretende estudiar y demostrar las relaciones entre palabras, imágenes y el mundo tal como lo vivimos a diario. Pero ¿es esta una experiencia que se limita a la infancia? La sencillez no excluye el refinamiento y la complejidad. Muchos lectores, a pesar de su edad, siguen interesándose por ese juego de imaginaria que se plasma en imágenes y textos y en el que, con los ojos abiertos, descubrimos el secreto significado de cosas y seres y nos hace experimentar el mundo de una manera nueva. ¿Hay algo que impida que un libro de ilustraciones apele a jóvenes y adultos de la misma forma que lo hace a los niños? Los demás medios visuales no están sometidos al mismo prejuicio aminorado sobre su público. ¿Se reserva a los niños el mirar las cosas desde otros ángulos poco comunes, buscar nuevos sentidos en lo cotidiano y cuestionar con imaginación las diferentes realidades? ¿O el quid de la cuestión es lo que pueden evocar en nosotros mismos las ideas, los sentimientos y las palabras, dando al traste con nuestras expectativas de siempre?
En estos últimos años están surgiendo libros ilustrados difíciles de categorizar porque no se dirigen a un publico objetivo concreto sino a lectores de todas las edades. No son de temas y acciones ”mono-carriles” sino que son complejos y dejan al asombro del lector lo vertiginosamente incomprensible. Son los libros ilustrados en los que el texto y las imágenes forman una unidad, una especie de nexo con una interdependencia mutua y una polivalencia que constituyen el libro y que no invitan ni a la rapidez ni a la comodidad sino al esfuerzo y a la profundización. Son libros extraños y asombrosos que se dejan leer muchas veces porque sigue habiendo nuevas y emocionantes experiencias que descubrir en el texto y la imagen. Con picardía pero también con gran prudencia y muchas veces con una sonrisa torcida, tratan la vida y la muerte, tanto en general como en particular: el incesto, la idiotez, el engaño, la sexualidad, la fe, el aborto, la eutanasia, en fin, todo lo que, también, forma parte de la realidad de niños y adultos. De hecho, como veis, no hay límites para los temas que tocan. Lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta.
A este tipo de libro es al que me quiero referir: el auténtico libro ilustrado como medio de expresión autónomo, equivalente a otros medios visuales. El criterio más importante en lo que a los medios se refiere es que es un libro con textos e imágenes que, juntos, representan el relato y que es el libro, la obra conjunta, el que constituye el punto de partida. El escritor y el ilustrador narran, pues, conjuntamente y con todos los medios que cada uno tiene a su disposición. Y cuentan de una manera compleja que abre múltiples interpretaciones de tal forma que el libro puede ser leído de diferentes modos según la edad, las experiencias adquiridas y las necesidades del lector.
Suponiendo que una de las funciones más importantes del arte sea la de estimular conversaciones que provocan reflexión y que nos obligan a llegar a un entendimiento de muchas cosas en la obra y en nosotros mismos. En ese supuesto los libros de imágenes pueden llegar a tener un inmenso valor.
Al igual que otros medios de comunicación visuales como el cine, las artes plásticas, la televisión e internet tienen sus propias herramientas y modelos de análisis pensados específicamente para ellos, es necesario desarrollar nuevos instrumentos específicos para interpretar y analizar el libro de imágenes que no separen el análisis de texto e imagen sino que integren un estudio de la obra en su totalidad.
Será difícil llegar a un consenso sobre el contenido de cada libro y sobre cómo se debe entender. Pero más que comprenderlo es importante llegar a sentir ganas de entenderlo. Puede suponer un reto importante y emocionante porque nos obliga a encontrar alguna conclusión final, es decir: nace en nosotros el deseo de crear un orden de entre todos los elementos de la obra, de llegar a la meta final. Y aunque se nos escapara esa meta podemos aprender mucho leyendo y analizando los nuevos libros de imágenes si nos proponemos seriamente embarcarnos en estas obras tan difíciles de aprehender.

¿Hay alguna pregunta o comentario? necesariamente la esencia del libro ilustrado? ¿O son simplemente expectativas convencionales y prejuicios de artistas, editores, investigadores, comunicadores y críticos?
La sencillez del libro ilustrado podría indicar que es idealmente apto para los niños. Pretende estudiar y demostrar las relaciones entre palabras, imágenes y el mundo tal como lo vivimos a diario. Pero ¿es esta una experiencia que se limita a la infancia? La sencillez no excluye el refinamiento y la complejidad. Muchos lectores, a pesar de su edad, siguen interesándose por ese juego de imaginaria que se plasma en imágenes y textos y en el que, con los ojos abiertos, descubrimos el secreto significado de cosas y seres y nos hace experimentar el mundo de una manera nueva. ¿Hay algo que impida que un libro de ilustraciones apele a jóvenes y adultos de la misma forma que lo hace a los niños? Los demás medios visuales no están sometidos al mismo prejuicio aminorado sobre su público. ¿Se reserva a los niños el mirar las cosas desde otros ángulos poco comunes, buscar nuevos sentidos en lo cotidiano y cuestionar con imaginación las diferentes realidades? ¿O el quid de la cuestión es lo que pueden evocar en nosotros mismos las ideas, los sentimientos y las palabras, dando al traste con nuestras expectativas de siempre?
En estos últimos años están surgiendo libros ilustrados difíciles de categorizar porque no se dirigen a un publico objetivo concreto sino a lectores de todas las edades. No son de temas y acciones ”mono-carriles” sino que son complejos y dejan al asombro del lector lo vertiginosamente incomprensible. Son los libros ilustrados en los que el texto y las imágenes forman una unidad, una especie de nexo con una interdependencia mutua y una polivalencia que constituyen el libro y que no invitan ni a la rapidez ni a la comodidad sino al esfuerzo y a la profundización. Son libros extraños y asombrosos que se dejan leer muchas veces porque sigue habiendo nuevas y emocionantes experiencias que descubrir en el texto y la imagen. Con picardía pero también con gran prudencia y muchas veces con una sonrisa torcida, tratan la vida y la muerte, tanto en general como en particular: el incesto, la idiotez, el engaño, la sexualidad, la fe, el aborto, la eutanasia, en fin, todo lo que, también, forma parte de la realidad de niños y adultos. De hecho, como veis, no hay límites para los temas que tocan. Lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta.
A este tipo de libro es al que me quiero referir: el auténtico libro ilustrado como medio de expresión autónomo, equivalente a otros medios visuales. El criterio más importante en lo que a los medios se refiere es que es un libro con textos e imágenes que, juntos, representan el relato y que es el libro, la obra conjunta, el que constituye el punto de partida. El escritor y el ilustrador narran, pues, conjuntamente y con todos los medios que cada uno tiene a su disposición. Y cuentan de una manera compleja que abre múltiples interpretaciones de tal forma que el libro puede ser leído de diferentes modos según la edad, las experiencias adquiridas y las necesidades del lector.
Suponiendo que una de las funciones más importantes del arte sea la de estimular conversaciones que provocan reflexión y que nos obligan a llegar a un entendimiento de muchas cosas en la obra y en nosotros mismos. En ese supuesto los libros de imágenes pueden llegar a tener un inmenso valor.
Al igual que otros medios de comunicación visuales como el cine, las artes plásticas, la televisión e internet tienen sus propias herramientas y modelos de análisis pensados específicamente para ellos, es necesario desarrollar nuevos instrumentos específicos para interpretar y analizar el libro de imágenes que no separen el análisis de texto e imagen sino que integren un estudio de la obra en su totalidad.
Será difícil llegar a un consenso sobre el contenido de cada libro y sobre cómo se debe entender. Pero más que comprenderlo es importante llegar a sentir ganas de entenderlo. Puede suponer un reto importante y emocionante porque nos obliga a encontrar alguna conclusión final, es decir: nace en nosotros el deseo de crear un orden de entre todos los elementos de la obra, de llegar a la meta final. Y aunque se nos escapara esa meta podemos aprender mucho leyendo y analizando los nuevos libros de imágenes si nos proponemos seriamente embarcarnos en estas obras tan difíciles de aprehender.
¿Hay alguna pregunta o comentario?"

Óscar K
www.oscar-k.dk

17 enero 2012

El Jardinero misterioso
Belén Lucas
Inédito
Técnica Mixta
Cantar cuando todo se ha perdido,
nada sabemos de este hombre,
nadie su nombre ha pronunciado...
se presentó en este apartado pueblo,
enderezó con cuatro tablas una puerta vieja,
y se dedicó a observar las plantas.
La tierra es generosa aunque las manos sean inexpertas,
en las alas de las mariposas llegan por el aire las semillas.
Cuando el humo de la chimenea garabatea el cielo
el jardinero permanece inmóvil en el jardín,
atrapado por el sonido de las abejas,
en el atardecer de un día cualquiera.



29 diciembre 2011

2012
Belén Lucas
Collàge
Feliz año nuevo para todos,
que venga repleto de nuevos proyectos,
renovadas ilusiones y alegrías...





26 octubre 2011


Noche de junio
Poema de Victor Hugo

 Ilustrado por  Belen Lucas
Acrilico, tinta, tiza, papel
Muere el día en verano. De sus flores cubierto,

vierte el campo a lo lejos un perfume embriagante.

Con los ojos cerrados y el oído entreabierto,

dormimos en un sueño más claro y fascinante.


Es más grata la sombra y el lucero es más puro.

Una luz imprecisa los espacios colora,

y el alba dulce y pálida, esperando su hora,

vaga toda la noche al pie del cielo oscuro.

17 octubre 2011

Secretos
Texto e Ilustraciones Belén Lucas
Álbum. Obra Inédita
Grabado aguafuerte

Mirinda tiene un secreto y cuando sale de casa lo lleva bien escondido... en su cabeza.

Algunas personas tienen un secreto, lo llevan de aquí para allá,

de la mañana a la noche... siempre bien escondido.

Así que puedes pasarte el día buscando, grandes o pequeños, da igual... no hay manera de encontrarlos!

Cuando preguntas por un secreto siempre aconsejan no hablar. Todos dicen Chisssss!



08 octubre 2011

EL CONTADOR DE CUENTOS
Ilustración Belén lucas
Técnica Mixta
Con unas cuantas letras, hilvanando palabras, 
encantando al público, con la magia de la voz
llega el contador de cuentos. 
A su paso la vida queda dormida y solo existen 
las historias que salen por su boca, caen como la noche 
sobre las casas y una vez oídas, esas palabras, nunca se olvidan. 



06 octubre 2011

MARINOPIA
texto e ilustraciones Belén Lucas
Inédito
Tinta y Acuarela





LA REINA ILUMINADA
Belén Lucas
Grabado, Aguafuerte acuarelado

Antelación Del Amor  Jorge Luis Borges

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta

ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,  

ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.

UNA MERIENDA DE ABUELAS Y TODAS LAS COSAS VUELAN
Texto Ángel Muro & Ilustraciones Belén Lucas
Tinta
Editorial Mensajero, Bilbao 1991

Esta planta que aquí ves
la ha comprado Doña Inés
en una tienda de flores
con muchísimos colores.
Doña Inés está contenta
y una tarta nueva inventa
con nata, bizcocho y ciruelas
para todas las abuelas.
Ha llamado a sus amigas
que vienen llenas de intriga.
"¡No es para tomarlo a risa
que llame con tanta prisa!".
El duende Pimpalenchío
se ríe con mucho brío,
y dice en medio de un guiño:
"¡Que vengan todos los niños,
que han salido de la escuela,
para ver a las abuelas!".
Y aunque tú no te lo creas,
niños de toda la aldea
y de todos los tamaños
hay hasta por los peldaños.
Ven la escena, ríen mucho
y se ponen cucuruchos
y bailan entre las cosas
que vuelan cual mariposas.
Atrapan las pastas vanas
que se van por las ventanas,
y cogen pastel de un plato
que planea como un pato,
y sienten mucha emoción
viendo en esta habitación
cómo vuela la merienda,
las abuelas reverendas,
mesas, sillas, servilletas,
porcelanas y banquetas...







28 septiembre 2011


EL GATO CON BOTAS
Cuento popular europeo. Recopilado en 1697 por Charles Perrault
Ilustración Belén Lucas
Inédito
Digital
El reparto de la herencia de un sencillo molinero no dejó a su benjamín más que el gato del granero, poca cosa para tan malos tiempos... Decepcionado, el hijo consideró comérselo para no morir de hambre, pero el gato resultó estar lleno de recursos, y le dijo: 
"No debéis afligiros, mi señor, no tenéis más que proporcionarme una bolsa y un par de botas para andar por entre los matorrales, y veréis que vuestra herencia no es tan pobre como pensáis".
 El hijo del molinero no pensó mucho en ello y decidió seguirle la corriente, mientras el gato, galantemente calzado se encaminó a…